El vaso ¿Medio lleno o medio vacío?

Por: Gustavo Ordóñez de los Ríos
Ingeniero Industrial Javeriano
CEO CreSiendo

Instituciones como el Foro Económico Mundial en su publicación The future of Jobs; The future of Jobs Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial Revolution, enfatizan sobre la relevancia, en los tiempos que corren, de desarrollar en nuestras economías una serie de nuevas habilidades y competencias que soporten la preparación pronta y ágil de nuestros líderes en la manera efectiva de gestionar las organizaciones y los procesos de transformación de los negocios y la cultura, acorde a las más recientes tendencias en el modelo de los negocios 4.0 o de la denominada Cuarta Revolución que, además de tener un alto contenido y énfasis en lo tecnológico, propende por la instauración a fondo de las denominadas habilidades blandas que según estudios de firmas consultoras serias como PWC, Deloitte, Euromonitor y la Universidad de Harvard, conforman la plataforma básica para que los empleados y organizaciones de hoy y de los años venideros puedan mejorar sustancialmente sus índices de desempeño, productividad y competitividad.

De acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial junto a Planeación Nacional y la London School of Economics sobre prácticas de gerencia en Colombia, el país está por encima de Kenia, pero por debajo de todos los países de América Latina, con excepción de Nicaragua. Sobra anotar cualquier cosa distinta de un altísimo sentido de preocupación y de sentirnos ciertamente inquietos como colombianos. Esto pone el dedo en la llaga acerca de nuestras prácticas gerenciales que han sido nutridas muchas veces por esquemas y prácticas formadas, o bien por la influencia de prácticas de entornos muy diferentes al nuestro y por otro, en un modelo de liderazgo centrado, básicamente, en la dirección de personas. La flexibilidad cognitiva, el pensamiento crítico y creativo, la capacidad para la innovación, las habilidades blandas en su conjunto, la capacidad de toma de decisiones en ambientes complejos y bajo incertidumbre, el pensamiento propositivo y comprometido con el entorno, además de la alta capacidad para trabajar en equipos de alto desempeño y el logro de resultados distintivos con carácter ético, entre otras habilidades, son algunas de las competencias en las que se deberían preparar los gerentes ante la inminente cuarta revolución industrial.

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Un análisis de LinkedIn, muestra que los empleadores están buscando una combinación balanceada de habilidades duras y blandas, con el “nuevo liderazgo” y la creatividad encabezando la lista de atributos deseados. El nuevo liderazgo que he denominado Liderazgo de Propósito compartido a la luz de un modelo que he venido desarrollando y aplicando desde hace unos años se compagina con las más actuales tendencias y los hallazgos del informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial, que cita entre sus apartes que las habilidades "humanas" generan valor a medida que avanza la tecnología y la automatización.

Aparece así, una fuerte tendencia de los mercados y de la humanidad acerca del denominado sentido transformador como una característica medular del nuevo modelo de liderazgo de propósito compartido que se enmarca en el conjunto de habilidades y capacidades para gestionar resultados disruptivos y altamente productivos frente a las diversas crisis que estamos viviendo.

Hace unos meses, se publicó el informe de competitividad global por parte del Foro Económico Mundial y al revisar los índices de competitividad del país (competitivness index) desde hace más de 10 años el nivel de dicho índice en Colombia no ha variado sustancialmente y no se ubica entre los niveles más altos. Esto se suma a algunas publicaciones y análisis realizados hace poco por el Consejo Colombiano de Competitividad, el CEPEC de la Universidad del Rosario, la CAF (en su publicación del informe RED 2018) en donde se expresa, por ejemplo, que nuestros niveles de productividad por empleado están igual que hace 60 años y estamos en un nivel del 0.24 /1 respecto de los referentes internacionales. Otro llamado a la transformación en nuestros países y en nuestros modelos de desarrollo, productividad y competitividad empresarial.

Es imperioso adelantar modelos y esquemas de trabajo que lleven a elevar los niveles de desempeño empresarial y por ende de competitividad empresarial sectorial y nacional. Dentro de estos mismos análisis, se plantean importantes preguntas sobre el futuro del trabajo, las nuevas habilidades a desarrollar, los nuevos enfoques de negocios con el surgimiento de los llamados negocios emergentes como la economía naranja, pilar de nuestro actual gobierno, la economía colaborativa (sharing economy), la economía circular, el capitalismo consciente, Smart cities y Smart communities, por citar algunos, que forman parte del entramado que se teje desde la perspectiva de la revolución digital. 

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Ya algunos hemos comenzado a preguntar y a actuar, en consecuencia sobre la humanización de la transformación digital y la cuarta revolución para ofrecer una orientación más humanista, transformadora, propositiva, consciente y adaptable al entorno cambiante y propiciado por la revolución 4.0. Se habla ya de negocios conscientes a partir de enfoques como el Raj Sisodia, Thimothy Henry y Thomas Eckschmidt, entre otros, perspectiva desde la cual se trabaja fuertemente en organizaciones que transforman desde un nuevo enfoque que está mostrando crecimientos importantes en los resultados de las compañías que han entrado “en la onda” de lo propositivo y transformador en todo el mundo. Las evidencias ya están a la mano, planteando que los procesos de transformación digital, que buscan incrementar la productividad de las organizaciones, vayan acompañados del desarrollo, entrenamiento y formación en habilidades blandas y las denominadas habilidades sociales y conscientes que se ha mostrado en los últimos años que son una fuerza que impulsa la productividad de las organizaciones.

El gran desafío es entender que se viene más pronto de lo que pensamos y creemos, la que puede denominarse la quinta revolución que, sin suprimir los evidentes manifestaciones de la revolución 4.0, plantea un modelo basado en un liderazgo de propósito que con sentido ético, humanista y dinámico, cambie de forma sustancial los estándares de calidad de vida de la humanidad.

¿Por qué el título de esta reflexión?...podría pensarse que los hechos acá descritos presentan una síntesis algo gris de nuestro panorama empresarial; sin embargo lo veo más lleno, puesto que es el espacio de oportunidad para cerrar la brecha apoyados en el desarrollo y consolidación del modelo de liderazgo que aquí esbozo y que ya está en acción en nuestro medio empresarial colombiano.

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